Ene
25

El lunes azul

Este Lunes pasado fue el llamado “Blue Monday”, o Lunes Azul. Si no le suena de nada, no se extrañe. En esta costumbre Americana de dedicar casi cada día a algo, lo que sea, este día es de los últimos en haberse incorporado. Y como la cultura norteamericana es la principal referencia en nuestros países, y lo es cada vez más, no tendremos más remedio que familiarizarnos con esta fecha. De momento no parece tener un trasfondo comercial, como casi todo, pero no me extrañaría que en pocos años también lo tuviera. Bueno, y entonces, ¿De qué se trata el Lunes Azul?

El Lunes Azul se define, extraoficialmente, por supuesto, como el día más triste y deprimente del año. La primera vez que oí sobre ello, lógicamente sentí curiosidad e investigué; no solo para ver de qué se trataba, sino, sobre todo, por qué. Y es que hasta en eso pueden encontrarse diferentes versiones de su motivación. Según una de ellas, el Lunes Azul es el resultado de una ecuación matemática que mezcla diferentes variables difícilmente masticables desde el punto de vista científico, como el clima, las deudas que tenemos, el tiempo que perdemos en diferentes actividades, el salario, o el tiempo transcurrido desde año nuevo.

Al final, con un mínimo análisis se deduce que ese día necesariamente caerá en Enero, supongo que debido al clima (entiéndase el clima de norte América) y al tiempo transcurrido desde año nuevo. Está bien, en Enero; pero y ¿Por qué en Lunes? Los que conocen algo de la cultura norte americana, que en El Salvador son muchos, saben que, por razones prácticas, tienen tendencia a celebrar sus días especiales en jueves o, particularmente en lunes. ¿Y qué tiene que ver el tiempo transcurrido desde año nuevo? Pues la respuesta a esto nos lleva a la otra versión de la motivación de esta nueva fecha señalada. Y es que, al parecer, en algún momento de la segunda mitad de Enero es cuando comprendemos que los famosos propósitos de año nuevo están completamente olvidados; han fracasado absolutamente.

Recientemente publiqué un blog titulado “Metas”, http://dramendozaburgos.com/blog/metas/ y en él se hablaba de lo intrascendentes que suelen ser los propósitos de año nuevo, se cuestionaba por qué un buen propósito debe empezar el primero de Enero, en vez de en cualquier fecha, cuanto antes mejor. Y se rebajaba esta costumbre de establecer propósitos en año nuevo a mera declaración de buenas intenciones, aunque, en el fondo no es más que una lista autocrítica de cosas que deberían mejorar en nuestra vida, por cumplir con la tradición cultural de establecer dichos propósitos, pero sin un verdadero compromiso de realizar el esfuerzo para cambiarlas.

Y es que, como tenemos tendencia a creer en soluciones mágicas y a creer que las cosas van a pasar solo por el hecho de desearlas; y como eso del esfuerzo y el compromiso propio no nos atrae mucho que digamos; y como, encima, la autocrítica no nos gusta nada, el resultado es que en breve tiempo, probablemente en la segunda quincena de Enero, comprenderemos que los propósitos no se van a cumplir, y nos rendiremos. Esas son las verdaderas variables de la ecuación del Lunes Azul; solo que no son variables; son constantes. Por eso el resultado de la ecuación suele ser siempre el mismo. Pero no importa. En poco menos de un año volverá a haber otro año nuevo, y “volveremos a intentarlo” una vez más. Y como ya hay también una fecha extraoficial para rendirse, pues volverá a haber otro Lunes Azul.

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