Ago
31

ENGAÑAR AL MEDICO

              Una joven, que había acudido a consulta odontológica con su hijo de dos años porque éste presentaba ya un acusado deterioro de sus recién estrenados dientes, había sido advertida por el profesional de que debía dejar ya de darle pacha. Tiempo después, antes de la siguiente cita, la joven, que había hecho caso omiso de la recomendación, comentaba inquieta con su madre que el doctor notaría que al niño se le seguía dando pacha, a lo que la madre sugirió que le lavara bien los dientes para que el médico no se diera cuenta.

                Pero no sólo sucede con el odontólogo. Otros profesionales de la medicina se enfrenan a veces con situaciones similares respecto a los hábitos de vida de sus pacientes. Es común acudir a los especialistas de la medicina pensando que éstos tienen una varita mágica con la que van a solucionar nuestros problemas, como por arte de magia. En forma particular, y lo conozco bien, sucede en especialidades como la salud mental, en la que la ausencia de rastros físicos da pie a muchos pacientes a tratar de ocultar o deformar “a su favor” la  información que el profesional les solicita, de modo que las recomendaciones de éste no vayan a afectar a su estructura conductual ya fraguada.

Algunas personas acuden exponiendo problemáticas dentro de un contexto que, aparentemente, las justifica completamente, y al citar a personas de ese contexto para ampliar la información, o al tratar de ampliar la información directamente con el paciente surgen contradicciones, discrepancias y datos que ponen en evidencia la subjetividad y parcialidad de la información inicial. A veces pareciera que la intención de algunas personas que solicitan el servicio del profesional de salud mental es algo así como “contratar” al especialista para que le otorgue la razón el algún conflicto interno familiar, y así, aparentemente, lavar su conciencia. A veces algunas personas llegan a sentirse ofendidas al sugerírseles que en algún modo su propia actitud pueda ser generadora de una problemática.

Volviendo a generalizar, en la mayoría de casos existen unas circunstancias, unos hábitos, unas actitudes, que son las que generan el problema de salud, o que lo agravan. Los profesionales de la salud no son jueces que nos vayan a condenar por hábitos o conductas equivocadas; al contrario, su trabajo es precisamente detectar esas causas y recomendar acciones que nos ayuden a solucionar nuestros problemas.

Si buscamos ayuda en un profesional, es absurdo y contradictorio tratar de engañarle, de ocultarle información, o de boicotear su trabajo en cualquier forma. Lo de menos es que por su preparación puede detectar información oculta o engañosa; lo peor del caso es que no es a él a quien estamos engañando, sino a nosotros mismos, puesto que con ello estamos reconociendo ante nuestra conciencia, implícitamente, que en dicha información está parte del problema, y, además, estamos pagando un servicio para seguir con los mismos problemas que supuestamente queremos solucionar.

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