Abr
22

ESCUELA Y VIOLENCIA JUVENIL

La escuela es una de las soluciones que más se mencionan como respuesta a la violencia juvenil. Y se hace bajo un razonamiento muy sencillo: La misión de la escuela es educar; y lo que necesitan los adolescentes para no desviar su conducta es educación; luego… Así de simple. Bueno, entonces, ¿es un problema de la escuela como institución, que ya no educa como antes, o de los maestros actuales como personas, que ya no tienen esa misma vocación educadora? ¿Qué es lo que realmente puede hacer la escuela?.

La influencia de la escuela sobre sus alumnos es cada vez menor; también las vocaciones magisteriales son cada vez más débiles y tienden a perder su carácter educador para quedarse en simples transmisoras de conocimiento. Pero pese a ello, la violencia juvenil no es, esencialmente, un problema de escuela ni de maestros. No está ahí su raíz, y poco pueden hacer para tratar de mitigar un daño que se está produciendo en otra parte. Poco es mejor que nada; pero mientras no se repare el daño allí donde se produce, el problema seguirá existiendo.

Teóricamente, la escuela tiene como misión, a parte de la transmisión del conocimiento, la formación de valores morales, pero en la práctica, no nos engañemos, esto es una utopía. En la niñez y la adolescencia los valores no se enseñan como las matemáticas; sino que se aprenden viviéndolos. Y ello es un proceso largo y continuo que implica una convivencia estrecha y cotidiana con el educador, y unas directrices claras y unívocas, lo que supone que el educador debe ser uno sólo o muy pocos actuando en consenso; lo cual, a nivel escolar, solo sería posible en un régimen de internado o semi internado, en el que la institución educativa desplaza en su papel a la familia, que es la que puede y debe ejercerlo en forma natural y en el marco de la vida real.

¿Es factible un régimen así? Me temo que no. En la escuela, los adolescentes pasan unas horas al día, en las que difícilmente pueden existir las condiciones para formar valores, entre otras cosas porque hay múltiples educadores; porque cada uno tiene sus valores; porque ya no son educadores, sino profesores, cada uno tal vez especialista en su materia, pero no en educar; porque al año siguiente serán otros diferentes; y porque el tiempo que se comparte es un tiempo de aprendizaje académico; no de estrecha convivencia.

Entonces, ¿Qué es lo poco que puede hacer la escuela?. Pues son bastantes los jóvenes que se van involucrando en conductas violentas en la medida en que se va consumando su fracaso escolar; fracaso escolar debido a diferentes problemas, entre ellos algunos que tienen solución y en los que la escuela sí puede hacer algo, tales como problemas de hiperactividad de los escolares, que nunca fueron tratados, o de déficit de atención que ni siquiera fueron detectados. Otras muchas veces es simple aburrimiento y desinterés del alumno. La escuela no sólo debe enseñar, sino estimular el interés por el aprendizaje y ayudar a los padres a detectar por qué parte de los alumnos no asimilan la enseñanza normalmente.

2 thoughts on “ESCUELA Y VIOLENCIA JUVENIL

  1. Soy un fiel amante de la psicologia y admirador de las diversas formas de pensamiento del ser humano. Me gusta mucho su analisis Dra. y sobre todo porque toca uno de las temas mas trascendentales de nuestra agoviada sociedad, la educacion. Siempre he mantenido el dicho de que la ignorancia conduce al fanatismo, en este caso un fanatismo hacia conductas equivocas representadas por estereotipos de aquellos que obtienen el poder y la aceptacion a travez de la violencia y del terror. Es muy triste como en un pais donde los niveles educativos son tan poco competitivos (me refiero a educacion basica y media) y en donde los niveles de ignorancia son tan elevados en nustra juventud, el gobierno no invierta mas del 3% de su presupuesto en materia de educacion empobreciendo asi, como usted decia, a un sistema que ya carece de caracter y valores de verdaderos educadores y hacedores de verdaderos ciudadanos orientados hacia el exito y la superacion personal, dicho esto, urge comprometernos en nuestros hogares con una educacion fuerte en valores, en tolerancia, en respeto, en fijar objetivos a nuestros hijos para la vida y proporcionales las herramientas necesarias para su alcance. La escuela ha perdido el sentido de segundo hogar y los maestros de segundos padres, por el contrario, se ha convertido en un centro de corrupcion de menores donde los mas fuertes imponen su ideologia y formas a los mas debiles quienes en su afan de ser aceptados y de sentirse parte de los que tienen el control de los demas y en casos extremos de los maestros se cobijan bajo sombras de malos arboles que solo los llevaran al mismo caudal que ya a arrastrado a tanto joven salvadoreño hacia las filas del crimen en nuestro pais.

  2. Gracias, Stanley. De acuerdo con su análisis. No obstante la responsabilidad fundamental de la educación es de los padres, pero si los padres no cumplen con su función, en muchos casos porque no saben, y en otros muchos porque ni siquiera están ahí, debería ser tarea de la administración pública proponer soluciones, y si solo una ínfima parte del presupuesto se dedica a educación, lo que se dedica a solucionar este problema es absloutamente cero. Realmente lo que se obtiene es el resultado de lo que se invierte.

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