Nov
7

LA AUTORIDAD

Al plantear así este aspecto de la relación padres – hijos, se tiende a observar el mismo desde los ojos de la sociedad, en general, para quien los conceptos de autoridad y poder en el ejercicio de la paternidad están muy relacionados entre sí, de tal modo que suelen confundirse. Nada más lejos de la realidad; los padres deben ser las figuras de autoridad en el hogar, pero entendiendo por autoridad como la suma de una serie de conceptos que siempre infunden respeto, y a la vez confianza y seguridad; nunca temor. Autoridad es conocimiento, es sabiduría; autoridad es experiencia, es serenidad, es equilibrio; autoridad es, sobre todo, razón. Poder es simplemente la capacidad de mando que se tiene en función de una JERARQUÍA, o de unos intereses creados; no de una autoridad. Cuando se mezcla el poder con la autoridad, ésta se convierte en autoritarismo, y tiende a desvirtuarse, a disolverse, a perder el contenido racional que por sí sola tenía.

Por ejemplo, la expresión tan frecuente de “porque lo digo yo”, o: “porque soy tu padre”, serían innecesarias cuando se tiene verdadera autoridad, y lo único que se consigue con ello es sembrar la duda de si realmente tenemos razón, o simplemente estamos aplicando el poder jerárquico. Cuando se aplica el poder que da la jerarquía, sin ni siquiera tener razón (autoridad), se cae en el despotismo, y la verdadera relación familiar desaparece, quedando como único vínculo, precisamente el temor que se infunde con ello, vínculo que, lógicamente, tiende a romperse a partir de la adolescencia, cuando los hijos se empiezan a sentir con suficiente capacidad para ello.

La verdadera autoridad no suele necesitar de nada más. Cuando se tiene, se proyecta por sí sola en nuestra cercanía con los hijos, y ellos siempre saben reconocerla en el fondo, aunque, debido a su inmadurez, a veces tengan conductas irracionales que tiendan a no respetar esa autoridad. En esos casos puede ser válida alguna acción impactante de mando, siempre que sea puntual, proporcionada, y muy ocasional, quedando claro que la intención que se tiene con ello es marcarles los límites del camino a seguir, y que se aplica únicamente por su negativa a entender la razón. Ellos sentirán seguridad, sentirán una referencia clara en nosotros, sentirán… autoridad.

A veces, incluso, retan nuestra autoridad no necesariamente porque la cuestionen, sino que inconscientemente están poniendo a prueba la seguridad que tenemos en nuestros criterios. Aunque parezca que tratan de desestabilizarnos, en el fondo es al contrario; subconscientemente tratan de que mostremos firmeza en nuestra autoridad, por lo mismo que mencionaba antes; ello les da estabilidad, confianza, seguridad de que somos una fuerte referencia para ellos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *