Jul
25

LAS MODAS

Las modas afectan súbitamente desde la prepubertad, y muy intensamente durante la adolescencia y primera juventud, involucrando valores idealistas, tanto abstractos, como la autonomía, la libertad, la diversión o la sexualidad; como otros más concretos asociados a los primeros, como la ropa, el “look”, teléfonos celulares, etc. Entre el final de la juventud y la adultez las modas siguen afectando bastante a la persona, pero el tipo de valores involucrados sin olvidarse de los anteriores, va evolucionando hacia el materialismo, centrándose en valores abstractos como la posición social, el poder, o el dinero, y en valores concretos asociados a ello, como la casa, la colonia, el carro, o la tarjeta de crédito.

Unos dicen que las modas son un motor de la evolución social, que es sana y necesaria; otros opinan que la moda es la personalidad de quien no la tiene; y otros, más pragmáticos, piensan que es innecesaria, pero un buen negocio que dinamiza la economía. El concepto de moda tiene tres componentes que dan su parte de razón a las tres posturas expuestas.

Como dinamizador de la economía, las modas invitan a la gente a consumir; y como para poder consumir hay que superarse, trabajar y ganar dinero, se incrementa el interés por producir para ganar. Como motor de la evolución social, las modas ejercen una presión social sobre las personas, invitándolas a adoptar nuevos valores; y éstas, por su tendencia natural a sentirse adecuadas al grupo social, las adoptan. Por último, como personalidad colectiva, las modas, a la vez que ofrecen criterios para actuar, tienden a manipular y dirigir la voluntad de las personas, especialmente de las que no tienen criterios firmes.

Los efectos conjuntos de todo ello sobre la salud mental de las personas pueden ser muy diversos; sin embargo, en la medida que aumenta la presión por consumir lo que está de moda, dichos efectos tienden a ser más perjudiciales que beneficiosos, particularmente para quienes no saben interpretar adecuadamente el papel de las modas en la sociedad de consumo, o para quienes tienen criterios poco sólidos y se mueven en la vida no tanto por sus propias convicciones como por convicciones ajenas, o, lo que es peor, por intereses económicos ajenos.

Pero hay un efecto mucho peor; la presión que ejerce el consumo de valores materiales de moda hoy día alcanza absolutamente a todos los sectores sociales, incluyendo, por supuesto, a aquellos que no pueden tener acceso económico a los mismos, que generalmente son, además, los que más carecen de educación tanto para resistir a dicha presión, como para prepararse y superarse con el fin de tener acceso económico en un futuro. La consecuencia no puede ser otra más que la inadaptación y la delincuencia. Hablaré más sobre ello.

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