Jul
29

MANEJO DEL COMPORTAMIENTO VIOLENTO

Cuando el comportamiento violento de algún joven o adolescente llega a situaciones extremas es común la sorpresa de los padres, pero también es común que reconozcan que ya habían observado o les habían comunicado “ciertos síntomas”, aunque nunca se imaginaron que podría llegar a esos extremos.

Siempre hay un entorno social que nos ayuda a estar alerta: algo que nos cuenta un familiar, o una queja de algún vecino, o, sobre todo, una llamada de atención del colegio sobre el carácter violento de la conducta de nuestro hijo. Ante ello, algunos padres manejan el asunto con cierta despreocupación, o tratando de defender al hijo, escondiendo el asunto a nivel social, para luego, a nivel privado, aplicar un regaño o algún castigo, con lo que, supuestamente, todo queda solucionado… hasta que en un plazo no largo tienen que volver a responder por nuevas llamadas de atención.

El carácter violento de la conducta de nuestros hijos no es un asunto de regaño y castigo, ni mucho menos de despreocupación. Posiblemente existen unas causas y efectos, con toda probabilidad más profundas de lo que sospechamos, que no son tan fáciles de manejar a nivel familiar sin la ayuda profesional. Cuando se percibe la primera señal de alerta es el momento de buscar ayuda para que se le haga al niño una evaluación completa y comprensiva por un profesional de la salud mental calificado.

El profesional tratará de detectar las causas que originan la conducta violenta para proponer una solución. Los objetivos del tratamiento típicamente se enfocan en ayudar al niño a aprender cómo controlar su ira, a expresar su frustración y su ira de manera apropiada, a asumir responsabilidad por sus acciones y aceptar las consecuencias. También hará alguna recomendación a la familia, sin cuya colaboración la probabilidad de éxito se reduce en gran medida. Es frecuente que al indagar sobre el ambiente que rodea al niño o adolescente, la familia, por vergüenza, trate de esconder o deformar cierta información que podría ser de mucha utilidad para manejar el caso, o que podría ser incluso la propia causa del problema que se trata de resolver.

Los estudios de investigación demuestran que la mayor parte del comportamiento violento se puede reducir o evitar si se reducen o eliminan los factores de riesgo que lo provocan, especialmente cuando se trata de violencia en el hogar, en la comunidad y en los medios de comunicación. Es evidente que la violencia fomenta la violencia.

A nivel institucional, son recomendables algunas estrategias para prevenir el comportamiento violento, tales como programas para la prevención del abuso infantil; programas de educación de la sexualidad; programas de educación de la paternidad y maternidad para jóvenes y adolescentes; programas de intervención temprana para niños y jóvenes violentos; y control de la violencia expuesta en los programas de televisión, los videos y las películas.

One thought on “MANEJO DEL COMPORTAMIENTO VIOLENTO

  1. Estimada Sra.,
    Tengo un hijo de 19 años que a través del fútbol ha entrado en contacto con grupos ultras y se ha hecho un radical de derechas. Siempre ha sido un chico muy sociable, cariñoso, responsable y noble; de hecho saca muy buenas notas en la carrera que cursa; pero sus ideas y evolución de carácter en los últimos meses nos tienen muy preocupados a su hermana, su padre y a mí.
    ¿Sabe de algún profesional para que le tratara en Madrid? Ya no es un adolescente, ¿No es así?
    Muchas gracias!

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