May
22

RELACIONES HUMANAS VIRTUALES

¿Nunca se han preguntado por qué todo el mundo parece tan feliz en las redes sociales, y qué tanto hay de cierto o de falso en esa aparente felicidad? ¿Nunca han sentido envidia al ver lo que otros proyectan en las redes sociales? Y a la vez, ¿Nunca han posteado algo falso, o exagerado, o deformado, para que parezca lo que no es, o más que lo que es; o ha tenido intención de hacerlo? ¿Nunca han visto en las redes sociales algo sobre alguien que conocen bien, y que para nada concuerda con la realidad? Bienvenido/a al mundo de las relaciones humanas virtuales.

Las redes sociales han revolucionado la forma lúdica e intrascendente de comunicación entre las personas. Pareciera que ha transformado a las propias personas a mucho mejor, a mucho más felices, e incluso a más ricas, pues pareciera que siempre están viajando o disfrutando en restaurantes. Uno sabe en el fondo que no puede ser cierta tanta maravilla, y también que la tentación que pueda tener uno de usar las redes sociales para aparentar y provocar envidias, es la misma tentación que tienen los demás; más en nuestra cultura latina, en la que dicha tendencia es marca registrada.

Y sin embargo, a sabiendas de todo eso, no podemos evitar sentir cierta incomodidad al ver que los demás son todos, aparentemente, más felices que nosotros. Y es que estamos dando por cierto lo que vemos en la red, y comparándolo con lo que sabemos que es cierto en nosotros, ya que a nosotros mismos no nos podemos engañar. Como consecuencia, trataremos de indagar sutilmente la veracidad de lo que vemos u oímos, al tiempo que tratamos de desacreditarlo; y, a la vez buscaremos la oportunidad para invertir la jugada y aparentar nosotros mismos en la red con objeto de provocar la misma o mayor reacción en los demás. Y nos sentiremos muy bien si lo conseguimos.

De este modo, la participación en las redes no pasa de ser un absurdo juego en el que nuestra felicidad, en vez de depender de nosotros mismos, de lo que somos y lo que tenemos, depende de lo que tienen o aparentan los demás y de las envidias que despierta lo que nosotros tenemos o aparentamos. Y esto no es muy diferente de lo que es y ha sido siempre nuestra vida en realidad, fuera de las redes, es decir, vivir en función de los demás, en vez de en función de nosotros mismos. La diferencia es que en la vida real la gente de nuestro entorno conoce más cómo es nuestra vida, igual que nosotros conocemos la de ellos, y no es tan fácil deformar la realidad; mientras que en la vida virtual de las redes sociales nuestro entorno es diferente; mucho más amplio, más lejano y más anónimo, y es mucho más sencillo presentar a los demás la imagen idílica que quisiéramos que los demás vean en nosotros.

Tan es así que existe una tendencia cada vez mayor a aislarse poco a poco de la vida real y las amistades y el entorno de siempre, para refugiarnos en la vida virtual y relacionarnos cada vez con amistades virtuales, que pueden ser amistades reales, pero la forma de comunicarnos con ellas es cada vez más virtual, de modo que es más sencillo proyectar lo que queremos que vean y no la pura realidad. Pero el mencionado tema de las envidias es solo una de las varias razones por las que la gente se refugia en las redes sociales para proyectar fantasías. Próximamente analizaremos otras; casi todas tienen algo en común: inseguridad en uno mismo.

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