Jul
19

Enfermedad Bipolar

La enfermedad bipolar, altamente estigmatizada por la sociedad, es bastante común en la poblacion general. Las personas que la padecen o creen padecerla, manifiestan mucho temor a asistir al psiquiatra, y cuando lo hacen suelen ser reticentes a utilizar los medicamentos prescritos; a veces por temor a los efectos secundarios del medicamento y otras, sobre todo, porque los que padecen fases maniacas frecuentes se encuentran con menos energía e impulso vital, lo que muchas veces les produce la sensación “de estar apagados”. A menor constancia en los tratamientos las recaídas son más fuertes, y la sensación de desamparo, mayor. En los enfermos bipolares con etapas depresivas es muy importante el control riguroso de fármacos y atención psiquiátrica, ya que el especialista puede detectar cómo la persona puede estar entrando en una fase maniaca secundaria al uso del fármaco.

En términos generales, los medicamentos más utilizados son los estabilizadores del estado del ánimo, que, como su nombre indica, mantienen al paciente en un estado emocional bastante regularizado. Personalmente no soy muy partidaria del uso del carbonato de litio, y cuando se hace necesario por la severidad de los casos, el control debe ser más acucioso, y de ser posible, complementado con un control del médico internista y/o cardiólogo. En muchos casos los pacientes que son renuentes a tomar fármacos tratan de atenuar los síntomas con el alcohol, e incluso otro tipo de drogas, creándose adicciones secundarias que muchas veces terminan complicando los cuadros y haciendo más peligrosa cualquier interacción farmacológica.

El fármaco es solamente un pilar del tratamiento, que además debe apoyarse con psicoterapia, ya que el paciente y su familia deben saber cómo lidiar con los síntomas que persisten pese al tratamiento, los efectos colaterales de los fármacos, y conocer todos los aspectos relacionados con la enfermedad. Es sumamente importante aprender a reconocer augurios de un cambio de estado a otro para poder informar al médico y variar los medicamentos y/o sus dosis en caso necesario. Pese a todo, y como con cualquier enfermedad, no es tan fácil vivir con ella ni con el enfermo. Por eso insisto en la importancia de terapias de apoyo psicólogico. En algunos países, también existen grupos de autoayuda.

Este pequeño artículo apenas esboza parte de esta compleja enfermedad, por lo que luego de leerlo recomendaría hablar con su terapeuta o enviarme sus dudas.

2 thoughts on “Enfermedad Bipolar

  1. Que buen articulo Doctora.¡¡¡¡¡¡, desde mi experiencia es dificil darse cuenta que a pesar de que los pacientes esten medicados, siguen depresivos claro en menor intensidad, y las crisis son muicho mas severas cuando dejan de tomar el medicamento, en lo personal mi hija esta medicada le cuesta mucho dormir, ella es una adolecente y por su renuencia a tomar las pastillas se lasa controlo yo, Doctora una pregunta en mi caso tiendo a sentirme culpable, que sera? ese sentimiento de culpabilidad me esta acabando y si es duro. Gracias Doctora.

  2. Gracias, Luz de María. Es normal y humana esa sensación de culpabilidad. Pese a saber racionalmente que no tenemos ninguna culpa, los padres, y sobre todos las madres, tenemos esa tendencia natural a culpabilizarnos por cualquier cosa que no vaya bien con nuestros hijos. Mire, lo que pasa con los problemas psicológicos es que por el desconocimiento que siempre ha habido sobre ellos, están rodeados de misterio y tabú, creemos que es un simple asunto de buena o mala conducta que uno puede controlar a voluntad, y nos cuesta mucho entender que son problemas naturales, reales, como cualquier problema o enfermedad física, como el asma, por poner un ejemplo; y que está fuera de toda responsabilidad tanto de usted como de su hija. Lo que se puede hacer, usted ya lo está haciendo. Trate de que su hija vaya tomando conciencia de su problema con naturalidad para que colabore y aprenda a ser autónoma con la situación. La naturaleza es caprichosa. Pone y quita a su antojo, sin que tengamos culpa alguna, pero frecuentemente también compensa. Yo sé que esto no va a acabar con su sentimiento de culpabilidad, porque, por lo que decía antes, algo tendrá siempre, pero espero que al menos le sirva, al igual que la medicación de su hija, para aliviar la sensación y que pueda convivir con ella.

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